No quise hacer un balance del año pasado porque no es novedad que en los 365 días hayan alegrías y penas. Siempre hay cosas que duelen más. En otros casos, ojalá poder olvidar ese mal sabor de estupidez que vivimos. Si tuviéramos esa posibilidad de borrar momentos desagradables: ¿de dónde podríamos aprender más? Son esos los que nos hacen crecer y madurar para no volvernos a equivocar. A veces cuesta, ¿a quién no le ha costado? Uno se ciega y se enloquece y no ve más allá… No cruza el río y se retiene en la orilla del extremo original pero no, esta vez no. Dar vuelta la página es complicado, sobre todo cuando una es orgullosa y no da un pie atrás. Creo que jamás voy a cambiar, y aunque sea un nuevo año me da igual. El perdón lo conozco poco, dar las gracias es mi amiga del alma, vomitar en el otro toda la verdad es mi vicio e ignorar al que no me importa es mi fuerte, pues… ¡Qué se joda el que no le gusta! El mundo es bastante grande, somos más de 60 mil millones de personas y no hay para qué quedarse pegado en una sola persona. Son suficientes motivos para no perder el tiempo, ¿no creen?
¡New year! Serás como un plato vegetariano para comer.




















